JULIAN GUILLERMO ROMERO: PROCESALISTA

 

 

RICHARD SAUSA CORNEJO (1)

 

Muchas abogados que intentan cultivar hoy el área procesal civil en el Perú, no tienen idea la más remota idea de quién fue Julián Guillermo Romero, ni siquiera saben si es peruano o si existió o no, por ello considero necesario éstas líneas.

Julián G. Romero, fue un ilustre procesalista peruano, que nació el 7 de Enero de  Lima en 1861(2), hijo de Gregorio Romero y Doña Matilde Carreño de Romero.  Siendo joven, cursó estudios primarios  en Lima y luego emigró a Italia (Roma) realizando sus estudios secundarios. Vuelve al Perú en 1877, ingresando al Real Convictorio San Carlos para estudiar en la Facultad de Jurisprudencia, estudios que interrumpió con la llegada de la Guerra del Pacífico. Con dieciocho años de edad no dudó de enrolarse a las filas del ejército a defender el pabellón nacional, embarcándose en “la primera expedición que hizo al sur el Monitor Huáscar, fue soldado raso en la “Legión Carolina Militar” y en el “Batallón Libres de Cajamarca”  N° 23, y al realizarse la batalla de Miraflores perteneció como teniente en el segundo batallón de artillería de reserva que formaba parte del regimiento comandado por el coronel provisional Fernando Palacios”(3)
Al finalizar la guerra, el joven Julián, se dedicó a culminar sus estudios de derecho, recibiéndose de abogado ante la Ilustrísima Corte Superior de Lima para luego ejercer cargos administrativos y desde 1890 se dedicó al ejercicio libre de la abogacía en Lima.
Pronto, empezó a destacar por sus defensas brillantes debido a su elocuente oratoria. Hizo labor social defendiendo causas justas a favor de los pobres. Fue conjuez de primera instancia y segunda instancia; encargado de varios juzgados y juez interino en varias oportunidades. A partir de 1887, inició con la publicación de artículos en revistas como  “El Nacional”, “El Perú”, “La Nación”, “El Monitor Médico”, “El Diario Judicial”, “La Revista Universitaria” y ha colaborado con algunos periódicos como “La Opinión Nacional”, “La Revista Ítalo –Peruviana” entre otras.Fue profesor en San Marcos, su “alma mater” en donde inició la docencia en Derecho Romano, Derecho Comercial y Procesal, e inició la redacción de su monumental obra, “Estudios de la Legislación Procesal” cuyo primer tomo salió editado en 1914, llegando a tener cinco volúmenes y un sexto que fue editado luego de su muerte. En dicha obra realiza un análisis histórico comparativo y crítico del articulado del Código de Procedimientos Civiles que rigió al Perú desde el 28 de Julio de 1912. Mario Alzamora Valdez(4) a sostener que  “Los Estudios de Legislación Procesal constituyen puente entre el procedimentalismo y el procesalismo; y en cuanto a su época, cabe anotar – no por simple vanidad nacionalista sino como uno de sus méritos sobresalientes – que publicado el primer tomo en 1914, antecedió en cinco años al “Manual de Procedimiento Civil y Penal” de Tomas Jofré, celebrado iniciador de la ciencia procesal argentina, cuya obra data de 1919”.En sus “Estudios” el Dr. Romero hace gala de sus estudios doctrinales de tratadistas españoles como Manresa, Caravantes entre otros, franceses Glason, Dejean, Geny e italianos como Cuzzeri, Mortara, Marttirolo, Pateri, Pescatore, Pissanelli, Ricci, Scialoja hasta Chiovenda, argentinos como Jofré, Malagarriga, brasileros como Vianna. Podemos decir que los “Estudios” constituye una obra de gran aliento que hasta la fecha luego de ochenta años de su muerte no ha sido superada en el Perú.   

Romero sabía de la importancia de estudiar la doctrina italiana para poder comentar el Código de Procedimientos Civiles, llegando a afirmar que aquellos que prescindan su estudio “a buen seguro que marcharán de frente por los senderos del fracaso”(5) .
En 1884 fue secretario de la Comisión encargada de formular el primer proyecto de modificación del Código de Enjuiciamientos Civiles de 1852. Fue Decano del Colegio de Abogados de Lima y fue encarcelado durante dos meses por razones de índole político en la Isla San Lorenzo y después en el Hospital Militar San Bartolomé. La detención se produjo en 1921 durante el Gobierno de Augusto B. Leguía, luego de su salida de prisión, el 13 e Julio de 1921, presentó su carta de renuncia al Decanato.  
Llegó a ser Fiscal Suplente ante la Corte Suprema, falleció el 19 de Diciembre de 1925 sin dejar más bienes que su casa heredada por línea materna. Dejó inéditos y concluidos dos libros, “Derecho Romano” y “Derecho Comercial”. Los libros de su biblioteca se vendieron para construir en el Cementerio de Lima, el mausoleo que guarda sus restos.


Lima, 22 de Mayo del 2005

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

1.- Abogado. Maestrista en Derecho Procesal en la PUCP.
2.- Arosemena Garland, Geraldo,  “Apuntes sobre el Colegio de Abogados”, 1947, pág. 177.
3.- Paz – Soldan, Juan Pedro, “Diccionario Biográfico, Peruanos Contemporáneos”, Librería e Imprenta GIL-Lima, 1917, pág. 347.

4.- Alzamora Valdez, Mario, “Revista de Derecho y Ciencias Políticas”, Órgano de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Año XXVII, Primer Cuatrimestre de 1963, Lima 1963.
5.- Julián Guillermo Romero, “El Derecho Italiano en el Perú”, En:  Revista del Foro, 1921, pág. 404.

 

 

Retornar